¿Qué mascarilla deberías usar para protegerte del coronavirus?
Las mascarillas se han vuelto un emblema del combate contra el coronavirus: funcionarios estadounidenses y de todo el mundo han recomendado —y en algunos casos ordenado— que la gente las use para que se pueda detener la propagación del brote mortal. Saber de qué tipo usar no es tan sencillo. Las mascarillas quirúrgicas y las N95, las cuales ofrecen la mayor protección y son inmensamente demandadas, deberían reservarse para los profesionales de la salud que están expuestos regularmente a pacientes infectados. A continuación, mostraremos algunos tipos de mascarillas que se pueden encontrar, cómo funcionan, qué se debe considerar al confeccionar la tuya y el nivel de protección que podrían ofrecer. 
Se ha llegado a considerar como una de las más grandes plagas de la historia. Se supone, que la causa de la plaga fue la peste bubónica, y las investigaciones más recientes confirman que se trata de la misma plaga bubónica relacionada con las infecciones de la Edad Media.
La plaga de Justiniano:
La pandemia fue recurrente en torno a los puertos del mar Mediterráneo, causando un gran impacto en la historia de Europa. Historiadores modernos le dieron su nombre, en referencia al emperador bizantino Justiniano I. El impacto sociocultural de la plaga en el período de Justiniano ha sido comparado con la de la peste negra.
INTRODUCCIÓN
El Imperio bizantino se encontraba en guerra con los vándalos en la región de Cartago (la actual Túnez), con los ostrogodos en el sur de la península Itálica y con el Imperio sasánida (la actual Irán). Además, se habían realizado grandes esfuerzos económicos para hacer de Constantinopla un referente mundial, con la construcción de Santa Sofía y veintinueve iglesias, así como el embellecimiento general de la ciudad.
Estos grandes esfuerzos económicos se realizaron a través de la recaudación de los impuestos, que provocó una rebelión popular, conocida como Nika contra Justiniano I y su esposa, al emperatriz Teodora, que se saldo con la muerte de 30.000 habitantes de Constantinopla
La peste tuvo efectos catastróficos sobre la economía, al disminuir los ingresos por impuestos, paralizó las actividades comerciales y devastó grandes asentamientos y núcleos urbanos dedicados a la agricultura, que eran vitales para el desarrollo del Imperio causando graves conflictos.
CAUSAS DE LA PANDEMIA
La causa más aceptada a través de la historia de la pandemia es la peste bubónica, que posteriormente, también causaría la pandemia llamada peste negra en el siglo XIV.
Hoy podemos ver dos aspectos en el estudio de esta pandemia:
Los análisis históricos nos hablan que esta enfermedad es transmitida de roedores a humanos, siendo el vehículo transmisor por excelencia la rata negra. La rata negra es un transmisor de la peste bubónica, debido a su cercanía a los hábitats del ser humano.
Normalmente la plaga se transmite de las ratas a los humanos y algunas veces entre humanos. Dependiendo del contagio, tendremos una variante de peste bubónica u otra.
En general, todos los mamíferos pueden contraer la enfermedad, siendo los hombres, los gatos y algunos roedores más susceptibles de contraerla, mientras otros, como los perros, son más resistentes.
Este primer brote de peste bubónica afectaría, como hemos visto, a varias partes de Europa, África y Asia desde el año 541 al 750. Posteriormente, desaparecería de Europa, sin saberse cuáles fueron las causas de su desaparición. Nuevamente en el siglo XIV, vuelve a aparecer la Peste Negra.
Esta segunda oleada de peste bubónica afectaría Europa hasta el año 1720, fecha en la que se registra el último brote de peste en la ciudad de Marsella.
Que nos dicen los estudios recientes
Se han empezado a analizar de forma científica estas pandemias en los últimos veintidós años. Veamos que nos dicen.
Un estudio científico del año 2011 ha señalado, que los agentes patógenos de estas dos enfermedades son diferentes. Sin embargo, nos señalan, que ambas enfermedades serían variantes de la peste bubónica pero provenían de cepas diferentes.
Esta epidemia fue causada por la bacteria “Yersinia pestis”. Los estudios para identificar el causante de la enfermedad de la Peste Negra del siglo XIV comenzaron, en el año 1998, cuando un grupo de biólogos liderados por Michel Drancourt, Oliver Dutour y Didier Raoult empezaron a trabajar conjuntamente con arqueólogos e historiadores.
Disponemos del estudio de la universidad de McMaster en Canadá del año 2016. Este estudio ha conseguido reconstruir el genoma completo que causó la epidemia. El estudio de los restos dentales de los muertos ha permitido extraer muestras del ADN de la cepa.
F8
Las pruebas han indicado que el origen de la plaga no fue Egipto, sino que fue traída desde Asia. El análisis ha permitido dictaminar, que la plaga fue lo que los expertos llaman una plaga de “callejón sin salida”, es decir, el patógeno murió y desapareció sin dejar rastro. Según los estudios, esta variante de la peste no estaba emparentada con la gran peste negra, que tuvo lugar en la Edad Media.
El estudio de la universidad de Tubinga, del año 2011, sugería que la pandemia de Justiniano fue provocada por la misma bacteria que la Peste Negra. Se reconstruyó el genoma completo de cuerpos de un cementerio de Londres, donde se enterraron cuerpos de la Peste Negra. Se compararon los datos pertenecientes a trescientas cepas de la Yersinia pestis.
Estos estudios llegaron a la conclusión de que la pandemia fue producida por la bacteria Yersinia pestis. Posteriormente, estas investigaciones se hicieron con los cadáveres del siglo VI, encontrados en Alemania, llegando a la misma conclusión.
La propagación de Yersinia pestis en el estómago de la pulga alcanza condiciones óptimas a una temperatura por debajo de 27,5 ºC. Esta temperatura sería la que se daría en el este y centro de África después del cambio climático del año 535-536. Con esta temperatura la bacteria libera una enzima que provoca una rápida expansión en el estómago de la pulga.
La reducción de la luz solar debido a los cambios climáticos provocaría que muchas zonas de África estuvieran dentro de este intervalo de temperatura. Este fenómeno provocaría una rápida expansión de la epidemia. Las temperaturas más frescas favorecerían, por lo tanto, la propagación de la enfermedad.
Como vemos, el desarrollo de esta pandemia del siglo VI coincide con un fenómeno climático extraño, que luego analizaré.


Comentarios
Publicar un comentario